La gobernadora Maru Campos prácticamente soltó ayer en Palacio de Gobierno a sus corcholatas para contender en el proceso electoral del 2027 en el que habrá de elegirse gobernador o gobernadora, alcaldes, síndicos, regidores y diputados. De facto dio el banderazo de salida a quien se quiera apuntar, pero con la condición de renunciar a los cargos y antes presentar resultados.
En la banca, esperando las primeras renuncias, destapó al exgobernador de Oaxaca Diodoro Carrasco para entrar al relevo. Actualmente es su asesor y uno de los que refuerzan su gobierno y sirve de escudo en tiempos en los que la 4T ha puesto los ojos sobre Chihuahua.
Aunque el destape de Diodoro fue en tono de broma ante los reporteros de la fuente, nadie duda de que ocupará la secretaría de Gobierno, donde Chago de la Peña ya ha hecho lo suyo para tener capital político suficiente para buscar la misma gubernatura y, en el menor de los casos, la alcaldía de Chihuahua e incluso una diputación federal. Es cuestión de tiempo para que se mueva.
Son también corcholatas de Maru el secretario de Desarrollo Humano y Bien Común, Rafa Loera Talamantes, el fiscal César Jáuregui y el secretario de Seguridad Pública del Estado Gilberto Loya, este último se ha concentrado sobre Ciudad Juárez, aunque también está enamorado de la misma muchacha que corteja y con una ventaja enorme, el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla.
Las renuncias de las corcholatas se darán conforme se acerquen los tiempos electorales, incluyendo los procesos internos del PAN, y también tendrán el mismo efecto en la frontera, donde no son pocos los funcionarios estatales que quieren representar a Acción Nacional por la alcaldía de Juárez.





