El camino ha sido largo, áspero y lleno de cicatrices, pero hoy la meta está a la vista. El parralense Oscar Duarte, mejor conocido como “Migraña”, está a un paso de cumplir el sueño que lo empujó desde sus primeros rounds: disputar el título mundial superligero de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) frente al invicto estadounidense Richardson Hitchins, el 21 de febrero en las Vegas, Nevada.
Desde los inicios, Duarte tuvo claro su destino. No fue casualidad ni golpe de suerte: fue disciplina, constancia y sacrificio. “Desde que comencé mi carrera, siempre fue mi sueño ser campeón”, recuerda el chihuahuense, con la serenidad de quien sabe que cada campamento y cada caída lo trajeron hasta aquí.
El ambiente previo a la pelea ha ido subiendo de temperatura. Hitchins ha calentado la previa con palabras, pero Duarte no se distrae. “Estoy listo para ir por mi cinturón. Richardson Hitchins está hablando mucha basura, espero esté entrenando duro como yo lo estoy haciendo”, lanzó con firmeza, confiado en la preparación que respalda sus palabras.
En su memoria aparecen combates que marcaron su ascenso. Como aquella oportunidad temprana, casi inesperada, ante un rival invicto. “Se me dio la oportunidad muy joven de pelear contra un puertorriqueño invicto; gracias a Dios le gané y me quedé en su lugar. Desde entonces, paso a paso he superado los retos”, relata, entendiendo que en el boxeo una noche puede cambiarlo todo.
Más de una década sosteniendo el mismo ritmo no pasa factura gratis. Duarte lo sabe. “Son más de 10 años consecutivos haciendo lo que me gusta. Soy un afortunado, aunque a veces te pierdas fechas importantes”, confiesa, consciente del precio del alto rendimiento.
Ahora, el reto es mayúsculo. Enfrente estará un boxeador invicto, con reflectores y proyección internacional. Pero Duarte afila cuerpo y mente para llegar en su mejor versión. Porque este combate no es uno más: es la oportunidad de coronar años de trabajo.
Cuando suene la campana, Oscar “Migraña” Duarte no solo peleará por un cinturón. Peleará por Parral, por Chihuahua y por cada round de sacrificio que lo trajo hasta esta cita con la historia.





