*Presentaron identificaciones, firmaron un contrato y aparentaban ser clientes normales
Sin embargo, todo habría sido parte de un engaño cuidadosamente planeado para quedarse con una traila publicitaria en Chihuahua, en un caso que hoy genera preocupación entre comerciantes y empresarios debido a la forma cada vez más elaborada en la que operan algunos delincuentes.
De acuerdo con los afectados, el primer contacto ocurrió mediante Facebook a través de una cuenta identificada como “Zakai Wall”, desde donde solicitaron la renta de una traila publicitaria.
La persona se identificó como José Manuel Espinoza y envió fotografías de una credencial de elector aparentemente legítima para formalizar el acuerdo.
Posteriormente, la comunicación continuó vía telefónica y WhatsApp mediante un hombre que afirmó hablar en representación de José Manuel, argumentando que el supuesto cliente era menonita y que tenía dificultades para comunicarse en español.
Tras acordar una ubicación y horario para la entrega, acudieron dos hombres: quien se presentó como José Manuel y otro sujeto que se identificó como Miguel Ochoa, presunto traductor.
Según el relato de las víctimas, ambos llegaron en una camioneta donde fue enganchada la traila.
Los propietarios revisaron físicamente la documentación presentada y aseguran que coincidía con las imágenes enviadas previamente. Incluso se firmó un contrato formal de arrendamiento, ya que la renta sería únicamente por un día.
Sin embargo, al momento acordado para la devolución comenzaron las irregularidades.
Las llamadas dejaron de ser respondidas hasta que finalmente contestó el supuesto traductor, quien aseguró que únicamente había sido contratado por unas horas para ayudar como intérprete y que desconocía cualquier situación irregular.
De acuerdo con su versión, después de realizar el servicio dejó al supuesto cliente en una ubicación mientras esperaba que su esposa acudiera por él y por la traila.
No obstante, tras investigar más a fondo, los afectados detectaron inconsistencias en la documentación y posteriormente descubrieron que presuntamente era falsa.
Ante la situación, procedieron a interponer la denuncia correspondiente ante la Fiscalía.
El caso ha encendido la alerta entre comerciantes y empresarios locales, quienes advierten que este tipo de fraudes y robos ya no son improvisados, sino operaciones cada vez más estructuradas en las que los responsables utilizan perfiles falsos, documentación aparentemente auténtica y estrategias diseñadas para generar confianza.
Empresarios señalan que hoy incluso tomando medidas preventivas como verificar identificaciones, firmar contratos y mantener comunicación directa con los clientes, continúan siendo vulnerables ante delincuentes que perfeccionan constantemente sus métodos de operación.





