*Entre bisutería, pilas y pequeños artículos de uso cotidiano, un negocio familiar conserva una historia que comenzó hace más de medio siglo
Hay negocios que, con el paso de los años, terminan convirtiéndose en parte del paisaje cotidiano de una ciudad. Entre ellos se encuentra un establecimiento del Centro de Parral que, después de más de 50 años de trayectoria, continúa detrás del mismo mostrador, ahora bajo la atención de la tercera generación de la familia.
En entrevista realizada en el Centro de la ciudad, Rubén Antonio Rosario Aguirre relató que la historia comenzó con su abuelo, José Guadalupe Rosario Lomelí, quien inició el negocio dedicado principalmente a la venta de artículos de bisutería.
Con el paso de las décadas, los productos fueron cambiando y las necesidades de los clientes también. Hoy, uno de los artículos que más movimiento tiene en el establecimiento son las pilas para reloj, esas pequeñas baterías que permiten que los relojes continúen marcando el paso del tiempo.
Pero no solo los relojes llegan en busca de energía. El negocio también ofrece pilas para controles de cochera, controles de vehículos y otros dispositivos, atendiendo a quienes necesitan reemplazar una batería.
Aunque no existe un registro exacto de cuántas personas acuden diariamente, Rosario Aguirre calcula que pueden ser alrededor de 40 clientes, muchos de ellos compradores habituales que ya conocen el establecimiento.
Una tradición que sigue detrás del mostrador. Lo que comenzó con una generación terminó convirtiéndose en una tradición familiar. Después de más de cinco décadas, la actividad comercial continúa ahora en manos de la tercera generación, que mantiene abierto el negocio y conserva parte de la esencia con la que fue iniciado.
Entre sus clientes también se encuentran parralenses que actualmente viven en otras ciudades y que, al regresar, aprovechan para visitar el establecimiento. Algunos llegan desde lugares como Ciudad Juárez y Monterrey, aunque el negocio mantiene principalmente una clientela local.
Más de 50 años después de su inicio, el establecimiento continúa siendo un punto donde lo cotidiano adquiere valor: una pieza de bisutería, un pequeño control o una pila capaz de devolverle vida a un reloj.
Así, mientras las generaciones cambian y la ciudad continúa transformándose, tres generaciones de una misma familia han mantenido vivo un negocio que lleva más de medio siglo formando parte del Centro de Parral.







